En 2025, la estrategia turística de Yucatán apuesta fuerte por la gastronomía como carta de presentación, impulsando festivales, rutas de mercados y experiencias culinarias inmersivas que permiten al visitante probar cochinita pibil, relleno negro, papadzules y una amplia variedad de antojitos acompañados de bebidas tradicionales, todo enmarcado en talleres donde cocineras y cocineros mayas comparten recetas y técnicas heredadas. Restaurantes contemporáneos en Mérida y Valladolid reinterpretan estos sabores en clave moderna, lo que genera un atractivo adicional para el turismo gastronómico que busca propuestas de autor sin perder la esencia local. Para muchos turistas, la posibilidad de aprender a preparar un recado o un tamal envuelto en hoja de plátano se convierte en el recuerdo más valioso de su viaje.
Al mismo tiempo, Yucatán impulsa rutas temáticas diseñadas para segmentos específicos: circuitos para amantes de la fotografía en cenotes y zonas arqueológicas, itinerarios románticos en haciendas restauradas para bodas de destino, y programas para nómadas digitales que combinan espacios de coworking con experiencias culturales nocturnas. La agenda cultural incluye festivales de música, danza y cine a lo largo del año, lo que permite planear viajes en torno a eventos específicos y no solo a temporadas vacacionales tradicionales. Con esta diversificación, el estado busca que cada visitante encuentre “su propio Yucatán”: un lugar donde la historia maya, la modernidad y la hospitalidad se entrelazan para crear un destino que invita a volver más de una vez.





